Problemáticas y necesidades que afectan cada region
necesidades que
afectan cada región
Región Norte o Cibao
La contaminación de los
ríos, provocados mayormente por los desechos que vierten los
ayuntamientos y los invernaderos, amenaza la existencia de esas fuentes
acuíferas en esta provincia y otros pueblos de la región.
Así lo afirmó el director
ejecutivo del Plan Sierra, Simeón Abreu, quien advirtió que si no hay
acciones concretas para solucionar ese problema, estaremos llorando en el
muro de las lamentaciones.
El director de la entidad
que propicia el manejo sostenible de los recursos naturales declaró que
esa contaminación no solamente afecta a los municipios de La Sierra y sus
distritos, sino también a la ciudad de Santiago, los municipios de
Mao y Monción, así como a otros lugares del Valle del Cibao.
Abreu propuso un encuentro
con las autoridades de gubernamentales y municipales, para buscarle una
solución al problema.
Explicó que los
ayuntamientos están contaminando las aguas en mayor grado que los
invernaderos, debido a la cantidad de basura que vierten en las cañadas
que van directamente a los ríos.
Una mirada global a la
situación del sector salud en el Cibao, males, carencias y limitaciones, así
como las posibles soluciones y propuestas de trabajo desde el marco de la unión
de los sectores públicos y privados, fueron parte de los principales temas y
objetivos planteados en el Foro Estado de Emergencia Servicios de Salud Zona
Norte celebrado este martes 25 de julio con la participación del Voluntariado
Jesús con los Niños y sus filiales de Mao y Puerto Plata, el Colegio Médico
Dominicano, la Comisión Arquidiocesana de Pastoral de la Salud de Santiago, la
Asociación Dominicana de Voluntariado Hospitalario, entre otros representantes
de este importante renglón.
Entre las conclusiones del encuentro se estableció pedir al Estado que cumpla con la legislación de salud, elevar a un 5 por ciento el presupuesto para este renglón, establecer en los hospitales un Consejo Hospitalario, nombrar personas capacitadas en alta gerencia, así como asumir la formalidad y responsabilidad de los empelados, que laboren en un ambiente de trabajo saludable, con salarios justos, instaurar un plan decena de salud y lograr la revisión de un nuevo esquema de remodelación con relación a la reducción de camas, entre otros vitales requerimientos.
Las instituciones a quienes le duele la salud, unieron sus voces para analizar de la situación de gravedad que se vive en los principales centros hospitalarios públicos de la región y las posibles recomendaciones sobre los temas más vulnerables y que ponen en riesgo la vida de miles de pacientes.
Las palabras de bienvenida fueron ofrecidas por Vilena Stern presidenta del Voluntariado Jesús con los Niños, entidad que se ha convertido en un soporte y vigilante de esta problemática, ya que afecta de manera particular cientos de niños.
La invocación estuvo a cargo de la señora Bernarda de Checo, representante de ADOVOHS zona norte.
Luego una proyección audiovisual reflejó las condiciones actuales del Hospital Infantil Arturo Grullón, con un deplorable resumen por la paralización de la obra desde hace tres años.
Posteriormente y en representación de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Pontifica Universidad Católica Madre y Maestra, sede del foro, habló su decana la doctora Mariana Moreno García, quien dijo es un proyecto de todos.
El doctor Naoqui Rodríguez del Colegio Médico Dominicano inició con las disertaciones del foro sobre el tema “Drama Humano en los Servicios de Salud” con datos estremecedores.
SANTIAGO,
República Dominicana.-La pobreza ahoga a los santiagueros. – Está en todas
partes. En la ciudad y el campo. Los barrios y urbanizaciones. La provincia y
los municipios.
El
53 por ciento de los habitantes del municipio Santiago está atrapado por la
pobreza.
Solo
el municipio de Jánico supera en pobreza a los moradores del municipio
Santiago, que es el centro comercial de la provincia.
“En
este municipio la incidencia de la pobreza alcanza el 53. 7 por ciento de la
población en él. Sin embargo, es superado por Jánico, que presenta el 67.
1 por ciento de las personas”, revela el estudio Provincia de Santiago, Calidad de Vida.
La
estratificación social de Santiago queda con un 53 por ciento de pobres, 37 de
las clases medias y un 10 por ciento de ricos.
El
estudio, que fue elaborado por el Sistema Unico de Beneficiarios (SIUBEN),
con los auspicios de la Vicepresidencia de la República, en el año 2012,
destaca el empobrecimiento de los santiagueros en los últimos años.
Los
nueve municipios que integran la provincia están en condiciones de pobreza como
nunca antes se había visto.
Los
municipios San José de las Matas, Jánico, Sabana Iglesia, Puñal, Santiago,
Licey al Medio, Tamboril, Villa González y Navarrete, tienen niveles de pobreza
alarmantes.
Los jóvenes y las mujeres son los más pobres
El
municipio San José de Las Matas, ubicado en la cordillera Central, tiene en su
población un nivel de pobreza de 53. 3 por ciento, y el de Jánico, que está a
su lado, tiene una pobreza de 67. 2 por ciento.
Los
habitantes de Sabana Iglesia, 49. 7; Licey al Medio 37. 4; Tamboril 36. 0;
Villa González 43. 8 y Navarrete con un 41. 0 por ciento de pobreza en su
población.
“En resumen, dice el estudio, tomando en cuenta los resultados de los indicadores analizados en este apartado, es preciso reflexionar sobre dos aspectos importantes: en primer lugar, que la población residente en las áreas más carenciadas de la provincia está integrada fundamentalmente por
Región Suroeste
Esta
comunidad era considerada como una de las más tranquilas, compuesta por hombres
y mujeres de trabajo, organizados en asociaciones campesinas, de jóvenes, amas
de casa y de estudiantes. Pero de pronto se ha transformado en un poblado
peligroso, en no habitable por la creciente delincuencia y el consumo de
narcóticos.
El
concepto tradicional de comunidad “tranquila” ya ha tenido un cambio radical en
Canoa, una comunidad de Barahona, ubicada a 185 kilómetros de la capital
dominicana. Ese cambio a negativo ha traído preocupación a sus pobladores,
quienes han tenido que hacer importantes cambios en sus estilos de vida para
evitar caer víctimas de los delincuentes.
Se
trata de una problemática que no solo ocurre en esta jurisdicción, que
pertenece al municipio de Vicente Noble, sino que se trata de una situación que
afecta prácticamente a todos los poblados de la zona de la cuenca del río Yaque
del Sur.
La
debilidad en la vigilancia y el patrullaje es mucho más grave de lo que a
simple vista se puede creer si se toma en cuenta que el poblado apenas tiene
tres agentes asignados por la Dirección Regional Sur de la Policía Nacional.
Esos
tres uniformados son los que tienen la misión de resguardar no solo a Canoa,
sino también a La Bombita, que en conjunto tienen una población aproximada de
entre 3,500 a 4,000 personas.
Al
dividir los 3,500 habitantes que tienen ambos poblados entre los tres policías
asignados, cada uniformado tiene la responsabilidad de proteger a 1,166
personas, que en caso de ser 4,000 equivaldría a 1,333 ciudadanos.
La
denuncia es más grave porque esos tres policías: un sargento mayor, encargado
del puesto y dos rasos, no están todos los días, sino que por la noche están
dos, y uno está de descanso, por lo que esta debilidad en el número de agentes,
ausencia de un efectivo patrullaje, es caldo de cultivo para la delincuencia
que se hace dueña y señora de Canoa, según sus habitantes.Sobre esta situación
opinaron el director de la Junta de Distrito, Héctor Benigno Siré de León; la
directora del liceo Felidia Pinales Matos, el dirigente campesino Blas de León,
el alcalde pedáneo Ricardo Reyes, y los dirigentes comunitarios Lucas González
de León, Emilio Recio, Adolfo Dotel y doña Simona Vargas
Heredia.
El
grupo de consultados afirma que unido a la debilidad de la Policía Nacional, en
lo relativo a las labores de seguridad y vigilancia, han visto como el consumo
de drogas, robos menores, incursión en fincas, casas y establecimientos
comerciales crecen de forma constante ante la impotencia de sus residentes para
evitarlos.
Siré
de León, elegido en las pasadas elecciones generales como director de la Junta
de Distrito, dijo que como autoridad le preocupa mucho el problema de la
delincuencia que ocurre a cualquier hora del día, tarde o noche. Odontólogo de
profesión, el director del gobierno distrital, dice que no puede hablarse de
seguridad cuando la institución que está para ofrecer protección a los
comunitarios, no la ejerce a plenitud.
Señaló
que consciente de esa problemática es que está conformando el cuerpo de la
Policía de Distrito, que conjuntamente con la policía regular, se encargarán de
brindar protección y seguridad a la población.
Con
el director del distrito coincide el alcalde pedáneo de la localidad, Ricardo
Reyes, quien dijo que como hombre de ley y del pueblo, le llueven las quejas de
los ciudadanos, pero dijo sentirse impotente porque es poco lo que puede hacer
a favor de sus conciudadanos.
En los últimos
cincuenta años los gobiernos han logrado cambiarle la cara a la República
Dominicana, tras evolucionar de aldeas rurales a ciudades con polígonos
centrales cosmopolitas.
Esa
transformación urbanística es un espejismo, una ilusión óptica, que oculta
nuestras falencias socioeconómicas.
Las torres del
polígono central del Distrito Nacional o los hermosos palacetes que han
construido las mujeres “viajeras” en varios pueblos de la región sur, son una
gran cortina detrás de la cual se esconden la pobreza y la marginalidad social.
La pobreza,
definida como la incapacidad de los individuos y grupos familiares de
satisfacer sus necesidades básicas adecuadamente, nos lleva a tener una
democracia de baja calidad, no obstante nos hayan cambiado las fachadas de las
ciudades.
La pobreza es
el problema central de la República Dominicana porque el crecimiento económico
sostenido durante las últimas cinco décadas no ha producido inclusión
social. Todo lo contrario: la riqueza está cada vez más concentrada en
pocas manos.
Los pueblos de
la región sur, de donde es oriundo el Presidente Danilo Medina, encabezan los
ranking de pobreza: Elías Piña posee un 83.2% de su población languideciendo en
la miseria; Pedernales con una tasa de 74.6%, Bahoruco con 74.5, Independencia
con 72.9%; Barahona y San Juan con 65.2% de su gente viviendo en condición de
pobreza.
Mientras en el
país tengamos necesidades básicas insatisfechas no podemos hablar de plena
democracia, por eso estoy hastiado de escuchar y/o leer declaraciones del
Gobernador del Banco Central Héctor Valdés Albizu santificando el crecimiento
económico de la República Dominicana, que lo ubicó en el mes de abril de este
año 2016 en un 10.1%. Que poesía.
En las regiones
Enriquillo y El Valle, que incluye la provincia de San Juan, cuna del
mandatario, no se percibe esa mágica bonanza, por la hostil marginalidad en que
vive su población.
Estas
comunidades no perciben las bondades del pregonado crecimiento macroeconómico,
porque al examinar la realidad social, más del cuarenta por ciento de la
población no recibe agua potable por acueducto; miles de casas aún tienen piso
de tierra; la distribución de la tierra es asimétrica; el desempleo es
lacerante abarcando a más del 50% de la población; la agricultura y ganadería
están disminuidas; las carreteras rurales están inservibles; la atención
sanitaria es deficiente; el analfabetismo es un castigo humillante y el déficit
habitacional y la mala calidad de las viviendas es gigantesco.
La ineficiente calidad
de los servicios sociales afecta el desarrollo humano de la población.
Los movimientos sociales y protestas en todo el país tienen su motor
precisamente en la demanda de atención a servicios básicos.
Mientras en
Latinoamérica el promedio de pobreza es de 28%, en la República Dominicana es
de un 40.2%, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL).
El gobierno
dominicano, pretendiendo maquillar las cifras sobre la pobreza admite que
600,405 dominicanos son pobres indigentes; 2,738,139 son pobres moderados, para
un total de pobres de 3,338,544. Eso representa un tercio de la población
viviendo en condición de pobreza, mucho menos que los que determinó la CEPAL.
En resumen, el
modelo vigente satisfactoriamente solo proporciona democracia electoral, a
pesar del discurso que pretende presentar a la República Dominicana como un
paraíso democrático.
Región Sureste
La deficiencia en el manejo de
residuos provoca contaminación ambiental y problemas de salud.
En sureste existe una
contaminación del sistema hídrico asociado al vertido de los desechos sólidos
que se producen, tanto a nivel domiciliario como industrial.
Según datos de la SOECI,
aproximadamente un 30% del total de desechos que se generan, no es recogido de
las calles por la incapacidad de los ayuntamientos y las empresas que manejan
la gestión de la basura.
El problema de la deficiencia
en la recogida de desechos sólidos no está relacionado exclusivamente con el
medio ambiente, sino también con Salud Pública, pues la contaminación y la suciedad
que produce la basura genera enfermedades.
3. Deforestación
Este tercer factor va desde la
eliminación de zonas boscosas para dedicar el terreno a agricultura y la
ganadería, hasta el corte de árboles antiquísimos para la obtención de carbón
vegetal y madera preciosa.
La tala indiscriminada de
árboles deriva en otros problemas ecológicos, como la pérdida de cuerpos
hídricos (manantiales, cañadas, arroyos, riachuelos y humedales) y la
destrucción del hábitat de especies endémicas, tanto animales como
vegetales.
Actualmente, no existe una
legislación que ponga límites a la demanda de recursos forestales.
4. Minería
La industria minera y
extractiva utilizan métodos no sostenibles.
El cuarto problema ambiental lo
constituye la extracción indiscriminada de materiales de los ríos y la minería
a cielo abierto que no tiene en cuenta la sostenibilidad.
A pesar de que la sociedad
civil se ha solidarizado con la causa y ha conseguido resistir la aprobación de
algunas concesiones mineras, en el país siguen existiendo empresas que utilizan
métodos de extracción no sostenibles que contaminan el agua de los ríos y ponen
en riesgo la salud de las comunidades aledañas.
5. Educación ambiental
La falta de conciencia
ecológica agrava el problema del medio ambiente.
La falta de una política de
educación ambiental que incluya al total de la población ocupa el puesto número
cinco de esta lista.
La carencia de una conciencia
ecológica “produce graves daños, en parte por el consumo innecesario y por la
emisión de grandes cantidades de desechos sólidos y de otra índole”, expresa
Reyes.
La desinformación y el
desconocimiento de los problemas que afectan al medio ambiente y la falta de
conciencia ecología, hacen que nuestro estilo de vida (a nivel doméstico) y
nuestra forma de producir (a nivel industrial) sean insostenibles a largo
plazo.




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